Ergonomía quirúrgica
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Salvador Morales-Conde
Coordinador de la Unidad de Innovación en Cirugía Mínimamente Invasiva del Servicio de Cirugía del Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla)
Jefe de Servicio de Cirugía del Hospital Quironsalud Sagrado Corazón (Sevilla)
Presidente Electo de la Asociación Española de Cirujanos (AEC)
Presidente Electo de la European Association for Endoscopic Surgeons (EAES)

Constantemente hablamos de resultados, nos exigimos hacer las cosas lo mejor posible en busca del bienestar del paciente, de su curación o de una correcta paliación en caso de que la curación no sea posible. Y, sin duda, ese debe ser nuestro objetivo como médicos. Sin embargo, frecuentemente se olvida el bienestar del médico, el cirujano o el enfermero, es decir, la necesidad de trabajar de una forma correcta para obtener esos buenos resultados que nos exigimos y nos exigen el sistema y la sociedad. Y ese trabajar de una forma correcta es la ergonomía necesaria para interrelacionarse física y mentalmente con el entorno que nos rodea y con el instrumental necesario para llevar a cabo los diferentes actos de nuestro día a día.

Es frecuente encontrar instrumental quirúrgico diseñado para manos grandes en manos de personas de baja estatura y manos pequeñas, pero con un gran espíritu de superación, o habitaciones en las que resulta imposible trabajar por su tamaño y por ruidos incómodos, en las que debemos sentarnos a transmitir noticias a nuestros pacientes en sillas inadaptadas al cuerpo humano. Sin ergonomía no hay calidad de trabajo, y sin calidad de trabajo es difícil desarrollar una profesión adecuadamente.

En el análisis del origen de la palabra ergonomía encontramos que deriva del griego έργον (ergon, trabajo) y νόμος (nomos, ley), es decir la “ley del trabajo”. Es una disciplina que actualmente se aplica a todos los aspectos de la actividad humana en su interacción con las máquinas, y para la cual encontramos varias definiciones:

  • Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, la ergonomía es el “Estudio de la adaptación de las máquinas, muebles y utensilios a la persona que los emplea habitualmente, para lograr una mayor comodidad y eficacia”.
  • Según la Sociedad Internacional de Ergonomía, la ergonomía es el “Conjunto de conocimientos científicos aplicados para que el trabajo, los sistemas, productos y ambientes se adapten a las capacidades y limitaciones físicas y mentales de la persona”.
  • Según la Sociedad Española de Ergonomía, es el “Conjunto de conocimientos de carácter multidisciplinario aplicados para la adecuación de los productos, sistemas y entornos artificiales a las necesidades, limitaciones y características de sus usuarios, optimizando la eficacia, seguridad y bienestar”.
  • Según Wikipedia es la “Disciplina que se encarga del diseño de lugares de trabajo, herramientas y tareas, de modo que coincidan con las características fisiológicas, anatómicas, psicológicas y las capacidades de los trabajadores que se verán involucrados. Busca la optimización de los tres elementos del sistema (humano-máquina-ambiente), para lo cual elabora métodos de la persona, de la técnica y de la organización”.

Como vemos, en estas definiciones aparecen varios términos de suma importancia, tales como comodidad, eficacia, adaptación física, adaptación mental, adecuación u optimización. Exigir estos aspectos en medicina se consideraba, y aún sigue considerándose, como una exigencia banal en la que el médico antepone el carácter superficial del hecho de estar más cómodo a un esfuerzo por trabajar para ofrecer un tratamiento correcto. Sin embargo, es fundamental darse cuenta de que la ergonomía conlleva eficacia, es decir, implica aumentar la capacidad para alcanzar el efecto que se espera o desea tras la realización de una acción.

De esta forma, podemos observar que la ergonomía no es un término superfluo, sino un término económico de suma importancia, ya que, a mayor ergonomía, mayor eficacia y, como consecuencia, mayor ahorro de costes al obtener mejores resultados y menos complicaciones. Se consigue al mismo tiempo una mejor salud laboral, física y mental, con el consiguiente ahorro de horas de baja de personal y de contratación de sustituciones.

Por todo ello, la innovación en medicina hoy en día no va solo encaminada al desarrollo de equipos que nos ayuden a obtener mejores resultados de por sí, sino que debe ir encaminada a varios elementos simultáneos si queremos ir en la dirección adecuada. La innovación debe aportar algo a la mejora de los resultados de nuestros actos, debe intentar ser económicamente accesible estando al alcance de todos, debe ser ecosostenible en la integración con el medio ambiente y debe ser ergonómica para el profesional que la utilice. Estos cuatro elementos deben estar compensados para que el equilibrio sea justo y adecuado y realmente aporte mucho a nuestros pacientes, nuestro objetivo final.

Esta obra, dirigida por David Lobo y coeditada por José Carlos Manuel Palazuelos, es acertada, correcta y apropiada para los tiempos en los que vivimos, en que la ergonomía es una parte importante del desarrollo, siendo uno de los actores fundamentales en la innovación tecnológica de la medicina del futuro. Sin ergonomía no existe un equilibrio sostenible del progreso.