Dr. Jesús J. Fraile Especialista orl en el hospital Miguel Servet, Zaragoza

“El futuro en el diagnóstico y tratamiento del vértigo es esperanzador”

Usted es un referente en vértigos en su zona. ¿Cómo se consigue este reconocimiento?
Creo que fundamentalmente con trabajo, con mucho trabajo, y con constancia y perseverancia, además de contar con el apoyo y la paciencia de mi familia y con un Servicio que me permitió dedicar mis esfuerzos al diagnóstico y tratamiento de este tipo de pacientes.

¿Por qué se ha especializado en el diagnóstico y tratamiento del vértigo?
He de reconocer que desde el comienzo de mi residencia me atrajo este tipo de patología por varios motivos: por su dificultad, por el maravilloso funcionamiento fisiológico del sistema del equilibrio, en el que están implicados varios sentidos, además del sistema nervioso central de integración y en el que influye todo nuestro cuerpo, porque se trataba de una patología pendiente de desarrollar y era necesario afrontarla de la mejor manera posible, y por el atractivo que para mí supone la importancia de la Historia Clínica (que todavía persiste hoy en día) en su diagnóstico. En este campo las pruebas complementarias son todavía de verdad “complementarias” a la historia y exploración clínicas. Además se trata de pacientes poco comprendidos y muchas veces mal orientados y mal encaminados. Son necesarios profesionales que organicen y estructuren la información proporcionada por muchos especialistas para orientar el diagnóstico de esta patología y establecer el tratamiento. En resumen, desde muy al inicio de mi vida profesional sentí que mi lugar estaba en esta parcela de la otorrinolaringología.

¿Qué aporta el vHit al diagnóstico del vértigo?
A mi juicio el vHIT se ha convertido en una prueba básica en la exploración de los pacientes con problemas de vértigo o inestabilidad. Por su rapidez y fiabilidad, es más una objetivación y profundización de una parte de nuestra exploración clínica que una prueba complementaria real. Yo lo tengo incluido dentro de la batería de test que realizo durante la primera exploración clínica del paciente, en la primera historia y exploración clínica, y en muchas de las revisiones posteriores para comprobar su evolución. Por supuesto, es preciso realizar correctamente la prueba y saber interpretar los datos que nos proporciona y lo que significan realmente, pero creo que hoy es una prueba fundamental para la valoración de estos pacientes. Además considero que, con el tiempo y con el desarrollo de estudios clínicos en marcha, todavía sabremos interpretar mejor y más profundamente los datos que nos proporciona, e incluso se convertirá en más importante. Estoy convencido que dentro de poco habrá un vHIT en la mayor parte de las consultas de ORL general, como hoy en día existe un audiómetro y un impedanciómetro.

Usted tiene una gran experiencia en videonistagmografía.
¿Cómo valora la utilidad de esta técnica diagnóstica? 

La videonistagmografía (VNG) ha constituido la prueba complementaria fundamental, para el diagnóstico de los pacientes con problemas laberínticos, desde hace muchos años. Después de más de dos mil pruebas realizadas e interpretadas, creo que la VNG sigue manteniendo su validez, siempre que sepamos analizar y evaluar bien los resultados que nos proporciona. Cuando comenzó a implantarse el vHIT, nos decían que probablemente desplazaría a la realización de la prueba calórica en la VNG. Yo creo que son dos pruebas que se complementan entre sí, que valoran aspectos diferentes y en distintos momentos evolutivos de la función del sistema vestibular.

“LA INVESTIGACIÓN DEBE AHONDAR EN LA BASE GÉNICA, MOLECULAR Y BIOQUÍMICA DEL SISTEMA DEL EQUILIBRIO Y DEL OÍDO INTERNO”

El vHIT valora la situación en tiempo presente del sistema vestibular, utilizando un método más fisiológico y más real de estimulación, y además es más rápida, pero lesiones antiguas y compensadas pueden pasar desapercibidas y ahí es donde tiene su lugar la VNG que, aunque con un estímulo no fisiológico y más desagradable, proporciona información sobre las lesiones laberínticas antiguas. Es muy posible que con el vHIT realicemos muchas menos VNG, pero considero que no puede sustituirla completamente.
Además disponemos, por suerte, de otras pruebas que nos aportan datos sobre diferentes componentes del sistema vestibular, como son los potenciales evocados miogénicos vestibulares, que acaban de completar las posibilidades de valoración de estos pacientes.
Podemos decir que hoy estamos en un momento muy ilusionante por el caudal de sistemas de valoración de la función vestibular.

“A MI JUICIO EL VHIT SE HA CONVERTIDO EN UNA PRUEBA BÁSICA EN LA EXPLORACIÓN DE LOS PACIENTES CON PROBLEMAS DE VÉRTIGO O INESTABILIDAD”

¿En qué fase se encuentran los trabajos de rehabilitación de los síntomas del vértigo?
Hoy está fuera de toda duda la utilidad del tratamiento rehabilitador vestibular para la inestabilidad residual, tras una lesión laberíntica que no se ha compensado. Han aparecido muchos artículos y alguna revisión Cochrane que han demostrado esta utilidad, lo que coincide plenamente con nuestra experiencia clínica: los pacientes vestibulares que se mueven y realizan actividad física y rehabilitadota se recuperan antes y más completamente que los que no la realizan. Creo que las expectativas de futuro vienen dadas por la ampliación de la utilización de esta técnica en otros campos, en los que existen también problemas de inestabilidad y en los que los resultados no son tan claros como en los vestibulares, pero que considero que también ayudan a mejorar. Pienso en pacientes con problemas neurológicos o musculoesqueléticos, o incluso en personas normales para la mejora en las estrategias de equilibrio, para actividades laborales o deportivas en las que se necesita especialmente esta habilidad. El gran avance ha ocurrido, sobre todo, por el mayor conocimiento de las posibilidades de estos métodos, tanto por parte de los otorrinolaringólogos como de los neurólogos o rehabilitadores, y por la difusión y popularización de las plataformas posturográficas gracias a la existencia de muchos modelos en el mercado. Sabemos que para la rehabilitación vestibular no son precisas plataformas muy sofisticadas y caras, sino que con sistemas más baratos, pero comprendiendo bien el funcionamiento del problema y conociendo el modo de actuación, se puede ser igual de efectivo.

Para terminar, ¿por qué vías cree que debe continuar la investigación en este campo?
La investigación debe progresar, en primer lugar, en la profundización del conocimiento fisiológico y fisiopatológico del sistema del equilibrio y del oído interno, ahondando en la base génica, molecular y bioquímica, primero del funcionamiento normal y luego de los diferentes problemas patológicos, así como de los mecanismos de regulación y compensación. Si llegamos a conocer cómo funciona el sistema en profundidad y qué es lo que falla, podremos desarrollar tratamientos farmacológicos, métodos quirúrgicos o sistemas de rehabilitación más efectivos, para aliviar o incluso curar a nuestros pacientes. Con frecuencia tengo la impresión de que, muchas veces, nos limitamos a tratar el síntoma sin solucionar la causa real de la enfermedad. Afortunadamente, la investigación de la patología del vértigo y del equilibrio se encuentra muy viva, tanto en nuestro país como a nivel mundial. Existen varios grupos españoles con extraordinarios profesionales, algunos muy jóvenes, punteros a nivel mundial, que ya hoy en día están marcando el camino de los descubrimientos futuros, por lo que no dudo que paso a paso, lentamente pero sin pausa, seguiremos avanzando.

Hace ya 26 años que comencé mi camino con los pacientes vertiginosos, y hace 15 años que me dedico casi en exclusiva a esta patología. El conocimiento, los medios para el diagnóstico y las perspectivas de tratamiento actuales no se parecen en nada a las que existían entonces, por lo que creo que el futuro es francamente esperanzador.