Entrevista con... Dra. Júlia de Juan Beltrán

“La afectación del laberinto por un colesteatoma no es sinónimo de cofosis y de vértigo postoperatorio”

La Dra. Júlia de Juan Beltrán es médico especialista ORL en el Hospital Sant Pau de Barcelona. Ha recibido el premio Juan Gassó Bosch a la mejor comunicación oral presentada en 2012 en las áreas de audiología, otología y otoneurología en la 64ª edición del Congreso Nacional de la Sociedad Española de ORL y PCF. Su trabajo ganador lleva por título “Fístula laberíntica secundaria a colesteatoma. Estudio auditivo y vestibular postoperatorio”.

¿Puede describirnos a grandes rasgos en qué consiste su trabajo?

Este trabajo consiste en revisar el impacto sobre la audición y la clínica vestibular postoperatoria en los pacientes afectos de fístula laberíntica secundaria a colesteatoma.

¿Qué otros doctores o investigadores han participado en este estudio?

En este estudio han participado todos los miembros de la sección de Otología del Hospital de Sant Pau, el Dr. César Orús Dotú y la Dra. Mª del Prado Venegas Pizarro, junto con el neurorradiólogo especializado en ORL en nuestro hospital, el Dr. Manuel de Juan Delago.

¿Por qué decidieron investigar sobre estapatología?

Porque, en contra de lo que clásicamente se pensaba, teníamos la impresión de que no todos nuestros pacientes con afectación del laberinto posterior secundaria a un colesteatoma, presentaban cofosis ni vértigo, después de intervenir el colesteatoma.

¿Qué hallazgos remarcables han encontrado en su estudio?

De los 179 pacientes con colesteatomas intervenidos en nuestro centro entre mayo de 2004 y octubre de 2011, 30 presentaron una fístula laberíntica asociada diagnosticada intraoperatoriamente, representando el 17% de pacientes con colesteatoma. Se realizó una TC de peñascos preoperatoria únicamente al 70% de estos 30 pacientes. De todos los pacientes a quienes se les realizó una TC preoperatoria, solo en el 77% se observó una fístula en el escáner. En el 23% restante no se observó la fístula laberíntica en la TC sino que se diagnosticó intraoperatoriamente. La ausencia de correlación entre la TC y la cirugía en este 23% de pacientes probablemente se puede explicar porque algunas TC fueron realizadas en otros centros con cortes de mayor tamaño (>0,6mm) y/o debido al tiempo transcurrido entre la realización de la TC y la cirugía, durante el cual la fístula podría haber aparecido. El 10% de los pacientes presentaban una fístula grado I, el 60% un grado II y el 30% un grado III. En referencia a la clínica postoperatoria, más del 60% de los pacientes no presentó vértigo postoperatorio. Este sorprendente hallazgo se podría explicar por la presencia de una tabicación del laberinto inducida por la evolución progresiva del colesteatoma. Respecto a la audición de los pacientes estudiados, únicamente cuatro presentaban una cofosis preoperatoria. El 8% de los pacientes tuvieron una cofosis en el postoperatorio. La vía ósea de los pacientes se mantuvo igual en el 61% de nuestros pacientes. Al analizar la pérdida de audición en función del grado de fístula, perdieron audición el 25% de pacientes con fístula grado I, el 43% de pacientes con fístula grado II y el 33% de pacientes con fístula grado III.

Para concluir, en primer lugar creemos necesario realizar una TC con cortes finos preoperatoria a todos los pacientes con un colesteatoma, con el fin de conocer previamente la posibilidad de encontrarnos con una fístula laberíntica durante la cirugía. En segundo lugar, la afectación del laberinto por un colesteatoma no es sinónimo de cofosis y de vértigo postoperatorio.

¿Por dónde cree que deben continuar los trabajos de investigación de esta patología?

Siguiendo los hallazgos de un estudio publicado en 2011 por Van Rompaey, De Foer, Casselman y Offeciers, un posible futuro trabajo sería realizar RM a todos los pacientes con fístula laberíntica en la TC, y valorar si de esta manera se podría prever con mayor exactitud, antes de la cirugía, qué pacientes presentarán hipoacusia neurosensorial postoperatoria.

"Creemos necesario realizar una TC con cortes finos preoperatoria a todos los pacientes con un colesteatoma para saber si existe una fístula laberíntica"