Prevenir las otitis externas

A otitis externa u otitis del nadador es una infección de la parte exterior del oído que puede aparecer a cualquier edad.
Los síntomas comienzan pocos días después de haber nadado y pueden consistir en picor dentro del oído, enrojecimiento e inflamación en el oído, dolor cuando se ejerce presión en la oreja y salida de pus. Suele ocurrir cuando queda agua en el canal del oído durante largos periodos, creándose un ambiente propicio para el crecimiento de gérmenes y la aparición de la consiguiente infección.

En el caso de los más pequeños, el riesgo de otitis externa aumenta ya que sus trompas de Eustaquio son más cortas, lo que facilita que los agentes infecciosos alcancen el oído medio de forma más rápida.

Para prevenir las otitis externas, los expertos aconsejan el uso de protectores auditivos y secarse bien los oídos después del baño. En este sentido, los tapones para el baño a medida son especialmente eficaces gracias al sellado que realizan en el oído. También el uso combinado de este tipo de moldes a medida con las bandas protectoras supone una barrera eficiente para evitar que entre agua en los conductos auditivos.

Pero si ya ha aparecido la enfermedad, siempre hay que acudir al especialista ORL. El tratamiento, por lo general, consistirá en la administración de antibióticos, algunos medicamentos analgésicos y antiinflamatorios.

Otro posible problema general derivado del baño en piscinas cubiertas pueden ser los taponamientos, ya que la cera acumulada en el oído absorbe el agua durante el baño, hinchándose y provocando así la formación de un tapón. Pero ojo, no utilicemos elementos punzantes o bastoncillos para retirar la cera, ya que pueden lastimar la piel del conducto auditivo e incluso alcanzar el tímpano. Una visita al médico será la mejor solución. Y la más rápida.