Pruebas alérgicas

Las pruebas cutáneas o la analítica específica: (IgE específica frente al extracto alergénico) confirman el diagnóstico. Cada una tiene sus ventajas e inconvenientes: El «prick test» o prueba intraepidérmica por su simplicidad, rapidez, bajo coste y alta sensibilidad justifica su posición principal en el diagnóstico de alergia. Los estudios epidemiológicos estiman que esta técnica es más sensible que las pruebas in vitro. Su utilidad en el apoyo a la indicación de inmunoterapia con aeroalérgenos es muy grande. El inconveniente es que precisa más tiempo de dedicación por parte del médico, pero ahorra las molestias de la extracción de sangre al paciente.

El test de radioalergoadsorción (RAST) es una prueba de sangre para medir la cantidad de anticuerpos contra la inmunoglobulina E (IgE) para un alergeno específico en la sangre, tiene el inconveniente, aparte de las molestias de la extracción de sangre, de que tardan más tiempo en salir los resultados y que son pruebas más caras.

La prueba de punción cutánea consiste en colocar una pequeña cantidad de las sustancias alérgenas sospechosas sobre la piel. Luego, se punza la piel para permitir que el alergeno se introduzca bajo la superficie cutánea. Al contactar con linfocitos B emigrados a la piel (mastocitos) y que tienen receptores específicos para ese alérgeno, liberan histamina y mediadores de la inflamación. El médico observa la piel minuciosamente buscando signos de alguna reacción, generalmente, hinchazón y enrojecimiento del sitio, comparándola con un control positivo con histamina. Los resultados se observan por lo general al cabo de 15 minutos.

MATERIAL Y MÉTODOS
Para comparar los resultados de ambas pruebas, se realizó en nuestro hospital un estudio cuasi-experimental con 45 pacientes voluntarios que firmaron el consentimiento informado, a los que anteriormente se habían realizado un estudio analítico alérgico por clínica de rinitis frecuentes.
Los extractos estaban comprendidos por los más comunes de la zona, fundamentalmente, por polen de olivo, gramíneas, ciprés, parietaria, artemisa, salsola, chenopodium, Platanus, Populus; hongos como Aspergilus; epitelios de animales como gato, perro, caballo; y ácaros del polvo.
En general, ambas pruebas coincidieron con los resultados. En 10 pacientes los resultados fueron negativos en ambas pruebas (entre ellos estaban 5 pacientes con sinusitis crónicas con pólipos nasales).

  • De los 35 pacientes con resultados positivos, en 24 coincidieron con alergia al olivo en ambas pruebas, había otros 6 más con alergia en alguna prueba.
  • En alergia a gramíneas coincidieron en 19, más 7 en alguna prueba.
  • En alergia a ácaros coincidieron 16, más 12 en una prueba (generalmente Prick).
  • En alergia al ciprés coincidieron 8, más 12 en una prueba (generalmente Prick).
  • En alergias a epitelios de animales coincidieron 10, más 9 en alguna prueba.
  • En alergia a Parietaria, coincidieron en 4, más 13 en alguna prueba.
  • Hay que destacar que 20 pacientes tenían alergia al Chenopodium (planta silvestre muy frecuente) y a la Salsola, pero no estaban disponibles en las pruebas analíticas.
  • Asimismo había 10 pacientes con alergia a la Artemisa en las pruebas analíticas y que no teníamos extractos en la batería.
  • En sólo 10 pacientes, sólo había positividad a 3 alérgenos, que son los únicos que se pueden beneficiar con una vacuna antialérgica.
  • Además, las vacunas para la alergia a extractos de ácaros y polvo, deben ser separadas de las vacunas para alergia a pólenes.