Ergonomía quirúrgica
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17 Trastornos musculoesqueléticos en cirugía ortopédica y traumatología

Fernando de Vicente Buendía

Introducción

El quirófano puede ser una experiencia temible no sólo para el paciente, sino en ocasiones también para el cirujano. La seguridad del paciente y su importancia en el ámbito quirúrgico es bien reconocida. Sin embargo, en la literatura se ha puesto mucho menos énfasis en la seguridad del cirujano y su equipo quirúrgico1.

Los trabajadores de la salud están expuestos a muchos y variados riesgos laborales, emocionales y físicos. La carga de trabajo diaria del cirujano supone un esfuerzo físico para su cuerpo, que va desde ayudar en las tareas de transferencia del paciente a adoptar posturas incómodas durante cirugías prolongadas. Como resultado de esto, el quirófano puede plantear serios riesgos para la salud de los cirujanos que, si no se detectan y/o no se abordan en una fase temprana, pueden dar lugar a una reducción de su vida laboral.

La cirugía puede suponer operar de forma continuada, durante periodos prolongados, frecuentemente de pie, y en regiones que no son fácilmente accesibles y que requieren del cirujano que adopte posturas que pueden no ser particularmente cómodas. La cirugía puede suponer el uso de instrumental exigente físicamente como taladros o martillos, o que requiere concentrarse en una manipulación delicada del mismo, por ejemplo, en procedimientos de microcirugía o de cirugía mínimamente invasiva10.

Aunque se están haciendo esfuerzos para mejorar la ergonomía y reducir la presión que sufren los cirujanos durante la cirugía, estas técnicas, con frecuencia, no son ampliamente adoptadas por la comunidad quirúrgica17. La adhesión a las guías ergonómicas puede ser difícil, y muchos cirujanos no están al tanto de las guías actuales18. La combinación de estos factores sugiere que los cirujanos presentan un alto riesgo de enfermedades profesionales. Estudios recientes han revelado una prevalencia mucho más alta de lo que se esperaba de trastornos musculoesqueléticos entre los cirujanos.

Trastornos musculoesqueléticos

La mayor parte de los cirujanos experimentan dolor mientras operan, y cerca de un 80% refieren dolor de forma habitual10.

La cirugía ortopédica es una especialidad físicamente exigente que requiere de los cirujanos pasar muchas horas a la semana en posiciones del cuerpo que son conocidas por contribuir a lesiones musculoesqueléticas y dolor15,16.

Las estadísticas indican que muchos cirujanos ortopédicos sufrirán por lo menos una lesión en su lugar de trabajo en algún momento de su carrera profesional2,7.

Los trastornos musculoesqueléticos son un problema importante entre los cirujanos ortopédicos. Estudios previos y una evidencia anecdótica sugieren que la mayor parte de los cirujanos se quejan de problemas musculoesqueléticos crónicos en algún momento de su carrera. Todas las subespecialidades de la cirugía ortopédica estaban representadas en el estudio de Davis. Un 44% de los que respondieron a la encuesta refería haber tenido una o más lesiones laborales. La excepción fueron la cirugía ortopédica tumoral (0%), trauma (88%) y miembro inferior (53%). Sin embargo, no se constató una asociación estadísticamente significativa entre la subespecialidad y la prevalencia de trastornos musculoesqueléticos.

Dentro de las distintas subespecialidades de la cirugía ortopédica, trauma es la que presenta un índice de lesiones mayor que cualquier otra subespecialidad. En cualquier caso, el bajo número de encuestados de esta subespecialidad que respondió no permite un análisis estadístico adecuado, y esta pequeña muestra puede no ser una representación fiable de esta subespecialidad.

Se constató una asociación significativa entre los años realizando cirugía y la prevalencia de lesiones entre los cirujanos, siendo los cirujanos que tenían entre veintiún y treinta años de experiencia los que presentaban el mayor índice de lesiones (64%)2.

Localización

La espalda y el cuello son las áreas más frecuentes de dolor entre los cirujanos, seguidas de la mano10.

Varios estudios han constatado índices más altos de lesiones físicas en cirujanos ortopédicos, siendo las regiones más afectadas la columna lumbar, la columna cervical, los hombros, los brazos y las manos.

La incidencia de dolor lumbar, cervical, de hombro, muñeca y mano, de hernia discal cervical y lumbar con radiculopatía, de epicondilitis, y síndrome del túnel carpiano es superior al de la población en general3-6.

En el estudio de Davis, el 25% de los cirujanos ortopédicos que respondió a la encuesta refirió haber experimentado dolor en la mano, el 19% en la columna lumbar, el 10% en el cuello, el 7% en el hombro y el 6% en otra región2.

Factores de riesgo

Los cirujanos ortopédicos están afectados por varios factores de riesgo bien conocidos para el dolor lumbar como son el trabajo manual pesado, permanecer inclinado hacia adelante y en posturas que implican torsión, y levantar peso en pobres condiciones ergonómicas.

Casi un 50% de los cirujanos culpa a la postura de algunos de sus síntomas, siendo ésta la causa más frecuente de dolor. Muchos cirujanos se ven obligados a operar en alturas que suponen un estrés para sus codos o espaldas, debido a mesas quirúrgicas anticuadas o incluso mal diseñadas. Y ello a pesar de la evidencia en un reciente estudio que muestra que la altura óptima desde el punto de vista ergonómico de la superficie quirúrgica para un cirujano se encuentra entre un 0,7-0,8 de la altura del codo de cirujano11. A esta altura, el movimiento de las articulaciones permanece en una zona neutra durante más del 90% del tiempo quirúrgico.

Los movimientos mínimos del cuello y del tronco en cirugía artroscópica incrementan el riesgo de rigidez12,13. Esto puede ser abordado educando y rediseñando los instrumentos, por ejemplo, colocando la mesa quirúrgica a una altura menor en cirugía artroscópica que en cirugía abierta10.

El síndrome subacromial del hombro se asocia a posturas forzadas que suponen trabajar con la mano por encima del nivel del hombro o a 45 grados de flexión del hombro, con un trabajo altamente repetitivo que requiere un esfuerzo intenso, y con trabajos que requieren una elevada exigencia psicosocial30. Una flexión/abducción del hombro superior a 60 grados está asociada con un incremento del riesgo, y la flexión y antepulsión del hombro repetida y mantenida se asocia con un rápido comienzo de fatiga muscular31.

Permanecer durante largos periodos sentado puede provocar más tensión cervical que levantar objetos pesados. Permanecer en la misma postura, sentado o de pie, de forma prolongada puede producir molestias en la columna. También la posición de las rodillas, especialmente cuando están hiperextendidas, puede cambiar la posición de la columna y, en algunos casos, contribuir al dolor de espalda. Realizar tareas repetitivas en una postura inadecuada a menudo provoca dolor.

Alrededor del 40% de los cirujanos sienten que los instrumentos quirúrgicos son la causa de algunos de sus dolores. La mayor parte de estos instrumentos están diseñados para desempeñar una función específica con poca consideración ergonómica y de comodidad para el cirujano. Esto habitualmente significa que el cirujano necesita adaptar su forma de operar al instrumento, en lugar de que el instrumento se adapte al cirujano.

Una revisión sistemática de exploración de los factores de riesgo relacionados con la patología específica del codo identificaría como factores de riesgo para la epicondilitis (medial y lateral): utilizar instrumental pesado, las cargas, los movimientos repetitivos, elevadas fuerzas de agarre con la mano y trabajar con instrumental que vibra32.

El estrés laboral es una medida subjetiva que se incrementa cuando las exigencias laborales son elevadas y la libertad para tomar decisiones es baja. Un incremento del estrés laboral puede predisponer a dolor cervical25. Levantar peso de una manera inadecuada también puede contribuir a éste. Y las posturas forzadas y mantenidas pueden suponer asimismo un riesgo para las lesiones cervicales.

Los entornos de trabajo con un elevado estrés psicológico promueven un estado de ánimo negativo y una postura forzada; dichos entornos incrementan el riesgo de patología de la extremidad superior.

Repercusión de los trastornos musculoesqueléticos

El número de pacientes que precisan cuidados ortopédicos está aumentando más rápido que el número de cirujanos ortopédicos disponible para tratarlos. Se espera que esta proporción se haga mucho mayor con el tiempo y el envejecimiento de la población. La demanda de cuidados ortopédicos se prevé que crezca de manera exponencial dando lugar a una carencia de cirujanos ortopédicos19.

Una proporción significativa de los cirujanos ortopédicos sufre dolor como resultado directo de su trabajo y, frecuentemente, debe tomarse descansos o incluso cogerse bajas laborales. Las lesiones de los cirujanos pueden afectar al cuidado de los pacientes y suponer costes adicionales para el sistema de salud2.

Una lesión en el lugar de trabajo se considera relevante si requiere tratamiento médico más allá de una primera asistencia o si tiene como resultado días de baja laboral23.

La lesión del cirujano ortopédico puede tener repercusión en el cuidado del paciente. Durante el tiempo que duró su lesión, el 62% de los cirujanos referían sentir dolor derivado de ésta múltiples veces al día, si bien, generalmente, la intensidad de dicho dolor era baja. El 36% de los cirujanos lesionados refirió que el dolor de su lesión más importante tenía un impacto, aunque fuera mínimo, en el desarrollo de la actividad quirúrgica durante el tiempo que duró2.

Algunas de las lesiones presentadas por los cirujanos ortopédicos tienen un impacto directo en el rendimiento del quirófano. En el estudio de Davis, el 23% de los cirujanos lesionados se dio de baja como resultado de dicha lesión, y el 8% estuvo de baja por lo menos 3 semanas2.

Las lesiones de los cirujanos pueden afectar al cuidado de los pacientes y suponer costes adicionales para el sistema de salud2. Por ello, los esfuerzos para evitar lesiones en los cirujanos ortopédicos merecen la pena.

Comunicación institucional de las lesiones

Sólo el 25% de los cirujanos ortopédicos lesionados dieron parte de su lesión a su institución. Ello significa que ciertas lesiones destacables no son comunicadas a la institución. Una mejora de ello permitiría una valoración más precisa de la dimensión de las lesiones ocupacionales entre los cirujanos ortopédicos. Es más, el hecho de estar alerta respecto a estas lesiones permite a las instituciones identificar las causas de las lesiones y reducir el riesgo de lesiones para otros cirujanos. Además, el dar parte de estas lesiones a la institución es un paso necesario para tener acceso a ayudas económicas y de otro tipo para estas lesiones. Es necesario ahondar en las causas de esta ausencia de comunicación de las lesiones. Otra explicación podría ser que los cirujanos pueden haber dado parte de menos lesiones debido a la cultura de proporcionar un tratamiento óptimo a los pacientes sin importar la salud personal.

Apoyo institucional

Un resultado sorprendente de este estudio fue que el 38% de los cirujanos lesionados refería que no tenían apoyo institucional disponible para ayudarle durante el periodo de recuperación. La falta de acceso a estos recursos puede prolongar el tiempo de recuperación y contribuir a la disminución moderada y severa de la satisfacción en el trabajo, referida por el 20% de los cirujanos lesionados. La disponibilidad de estos recursos puede variar entre los cirujanos en función de si desarrollan su actividad en la sanidad pública o privada. La causa de la referida falta de recursos es difícil de identificar. Las instituciones pueden tener falta de recursos, o los recursos pueden no ser accesibles para los cirujanos. Asimismo, alguna de estas lesiones puede no ser suficientemente significativa para los cirujanos como para solicitar apoyo institucional. Finalmente, los cirujanos pueden declinar utilizar los recursos institucionales por múltiples razones, incluyendo restricciones de tiempo o las costumbres del centro de trabajo.

Protección articular

La protección articular es un proceso que incluye dos componentes principales:

  • Valoración individual de las actividades del personal para establecer el potencial de provocar lesiones.
  • Creación de un programa que incluya cambios en los métodos de trabajo, modificaciones del comportamiento y una buena mecánica corporal.

La protección articular incluye asimismo la conservación de energía, que consiste en un uso más eficaz de músculos y articulaciones. Enseñar al personal a realizar una tarea que reduzca el estrés en las articulaciones es preferible a prohibir dicha tarea.

La protección articular reduce el estrés local de las articulaciones y preserva la integridad articular. La mejor manera de lograrla es a través de la educación del paciente, las modificaciones del comportamiento y la conservación de la energía y, en el caso de las extremidades inferiores, del uso de un calzado adecuado.

Principios de la protección articular

Los principios de la protección articular derivan de la aplicación simple y práctica de una adecuada mecánica corporal, postura y posición de las articulaciones.

Los siguientes principios son las bases de la educación del personal en la protección articular:

  • Respetar el dolor.
  • Distribuir las cargas sobre las articulaciones más fuertes y/o las áreas con mayor superficie.
  • Evitar mantener la misma posición articular durante periodos prolongados.
  • Usar una buena postura y mecánica corporal.
  • Usar la mínima cantidad de fuerza necesaria para completar un trabajo.
  • Simplificar el trabajo usando los principios de la eficacia: planificar, organizar y alternar trabajo con descansos.
  • Permanecer activo para mantener e incrementar la fuerza y el rango de movimiento.

Respetar el dolor

Las actividades que empeoran el dolor precisan una modificación. Es importante comprender que el dolor es habitualmente un indicador de que una actividad concreta está sometiendo a la articulación a una carga excesiva; el dolor debe ser interpretado como una señal para modificar o evitar dicha actividad.

Aprender a respetar el dolor incluye prestar atención a éste y a los aspectos y actividades que lo causan o empeoran, seguido de la realización de una valoración y un plan que permita resolverlo.

La evaluación detallada de la rutina de trabajo permite identificar los factores agravantes, tales como actividades y hábitos que tienen el potencial de desencadenar o perpetuar lesiones. Los factores agravantes son aquellos habitos y actividades que inician o perpetuan el dolor y la discapacidad. Ejemplos de estos factores agravantes serían el estrés laboral, las deficiencias ergonómicas de diseño y uso del lugar de trabajo, e insuficientes descansos durante el trabajo.

Son muchos los factores que pueden influir en el establecimiento e intensidad del dolor articular relacionado con la actividad:

  • Tiempo.
    La duración de una actividad puede influir en el dolor.
  • Peso.
  • El peso puede influir en el dolor en más de una forma.
  • Repetición.

Distribuir las cargas

Distribuir las cargas sobre las articulaciones más fuertes y/o áreas con mayor superficie. Las articulaciones más grandes son más fuertes que las pequeñas. Éste es un principio básico de la mecánica corporal. Usar articulaciones más grandes reducirá el esfuerzo. Siempre que sea posible habrá que distribuir la carga entre varias articulaciones. Se debería evitar sobrecargar las articulaciones usando en su lugar los músculos que rodean a la articulación.

Las pequeñas articulaciones de las manos son vulnerables al dolor y la inflamación cuando se usan mucho o muy a menudo. La protección de la mano y de la muñeca incluiría agarrar los objetos con la mano y todos los dedos; usar ambas manos, siempre que sea posible, cuando se sostengan objetos pesados, y usar las palmas y los antebrazos para llevar objetos pesados.

Evitar una inmovilidad prologada

Es necesario evitar mantener la misma posición articular durante periodos prolongados. Si la tarea requiere permanecer de forma prolongada de pie en una misma postura, colocar un escalón en el suelo que permita colocar un pie arriba y abajo alternativamente puede reducir la fatiga de las extremidades inferiores. Si el trabajo requiere estar sentado todo el día, es necesario caminar y hacer estiramientos periódicamente.

Reducir el exceso de peso corporal

El exceso de peso supone un esfuerzo para el cuerpo, especialmente para las articulaciones de las extremidades inferiores como caderas, rodillas y tobillos. Incluso una modesta pérdida de peso puede mejorar los síntomas y la función, disminuyendo el dolor y aumentando la energía. Un peso excesivo puede suponer un estrés para la columna lumbar.

Usar una buena postura y mecánica corporal

Otro principio de la ergonomía y de la correcta biomecánica es que cada articulación debería ser usada en su plano anatómicamente más estable y funcional.

  • Columna
    Las tres curvas normales de la columna: cervical (lordosis cervical), dorsal (cifosis dorsal) y lumbar (lordosis lumbar) son suaves y pequeñas. Cada una de estas curvas se mantiene de forma ideal en un rango de movimiento medio. Esta posición se llama neutra. En esta posición las curvas absorben los golpes y proporcionan estabilidad.
  • Articulaciones periféricas
    Todas las partes del cuerpo experimentan menos estrés en una posición neutra.

El uso de una postura adecuada y una correcta mecánica corporal es importante para la protección del hombro. Mantener el codo pegado al cuerpo y cambiar el ángulo de movimiento del hombro cuando sea posible podría resultar beneficioso, así como evitar torsiones y posturas forzadas. La modificación de las técnicas de trabajo ha demostrado ser beneficiosa en reducir la patología del hombro29.

La mayoría de la literatura en protección del codo está enfocada a la epicondilitis medial y lateral. La protección del codo y antebrazo estaría enfocada a reducir los movimientos repetitivos, la carga y fuerza en el codo y a abordar los factores psicosociales, en caso de que puedan ser un factor agravante.

Mantener la mano y la muñeca extendidas para las actividades del trabajo, adaptar el instrumental con mangos diseñados de tal forma que la muñeca se mantenga en una posición neutra, y evitar posiciones incómodas de las manos serían algunas de las medidas para la protección de la mano y la muñeca.

La educación en estrategias de protección articular contribuye a mejorar la función de la mano y la muñeca y a aliviar el dolor, particularmente cuando se emplea como parte de un programa multidisciplinar que incorpora otras estrategias.

El dolor en la cadera y el glúteo puede resultar de doblar la cintura con las rodillas extendidas.

Las torsiones deberían evitarse cuando se sostiene una carga pesada, que debería sostenerse pegada al cuerpo. Es mejor mover el cuerpo como una unidad cuando se lleve una carga pesada para evitar un estrés excesivo en la columna lumbar, caderas, rodillas y tobillos.
Lo más correcto sería sentarse con un soporte lumbar y con los pies en contacto con el suelo. Sentarse con una pierna doblada debajo o con las piernas cruzadas debería evitarse.

Usar la mínima fuerza necesaria

El uso de la mínima fuerza necesaria para completar un trabajo no sólo protege las articulaciones, sino que desempeña un papel importante en la conservación de energía.

La actividad electromiográfica (EMG) de los músculos trapecios disminuye cuando los antebrazos se apoyan26.

El cirujano puede usar menos fuerza siendo consciente de manejar el instrumental con menos esfuerzo, tomándose descansos y usando un instrumental adecuado que permita distribuir las fuerzas sobre áreas mayores y que las articulaciones funcionen más cerca de su rango de movimiento óptimo. Un instrumental más ligero y con mangos adaptados con un diámetro adecuado pueden disminuir la cantidad de fuerza de las articulaciones.

Agarrar de forma relajada el instrumental, aumentar el diámetro del mango, añadir textura a la superficie de éste de manera que sea más fácil de agarrar con una menor fuerza de agarre, y utilizar herramientas eléctricas (por ejemplo, destornilladores o brocas) en lugar de herramientas manuales, serían ejemplos de cómo usar la mínima fuerza y proteger así las manos y las muñecas.

El análisis de ingeniería del diseño del instrumental aporta información que ha sido utilizada para ayudar a crear un instrumental que reduce la fuerza de los dedos en una mano normal. Por ejemplo, la fuerza total de los dedos disminuye conforme aumenta el diámetro del instrumental. En cualquier caso, en un análisis del tamaño óptimo del mango para aquellas tareas que precisen una fuerza de agarre, los mangos de tamaño medio se describían como más cómodos que aquellos de diámetro mayor. Y el más cómodo resultó ser aquel cuyo diámetro era el 19,7% de la longitud de la mano34. En otro estudio, el uso de un modelo biomecánico validado sugería que el diámetro de mango ideal para emplear la mínima fuerza por hombres y mujeres de la población general sería 33 mm35. Otros estudios han indicado que un diseño de mango que reduzca la desviación cubital de la muñeca requiere la mínima cantidad de fuerza de agarre36.

Un calzado adecuado ayuda a minimizar la fuerza. Un calzado adecuado proporciona soporte y comodidad para soportar el peso en el pie, con espacio para que los dedos se extiendan completamente y se expandan durante el apoyo del peso. Dicho calzado debe tener una altura de tacón adecuada (habitualmente una pulgada). La almohadilla de apoyo metatarsal puede ser usada para aliviar la presión o el dolor en el antepié, ya que ayuda a descargar la cabeza de los metatarsianos.

El calzado de movilidad, diseñado para simular el movimiento natural del pie cuando se camina descalzo, disminuye la carga articular en comparación con el calzado convencional37.

Simplificar el trabajo usando los principios de la eficacia

Planificar, organizar y alternar trabajo con descansos son principios útiles para reducir el estrés de las articulaciones.

  • Planificar:
    Permite encontrar el mejor momento del día para realizar la tarea, dedicarle tiempo suficiente, eliminar pasos innecesarios y simplificar la tarea. El hecho de evitar las prisas, simplificar las tareas y dispersar las tareas difíciles disminuye las lesiones.
  • Organizar:
    Organizar las tareas las hace más fáciles.
  • Descansar:
    Los descansos deberían estar programados durante el día. Los pausas dan la oportunidad de descansar las articulaciones. Alternar tareas pesadas y ligeras es otra manera de quitar presión a las articulaciones. Si el trabajo requiere estar sentado todo el día, hay que caminar y hacer estiramientos periódicamente. Si el trabajo requiere estar de pie en la misma posición de forma prolongada, colocar un escalón para subir los pies de forma alternativa reduce el esfuerzo.

Permanecer activo

Permanecer activo mantiene y mejora la fuerza, el rango de movimiento y el equilibrio. Estar físicamente activo ha sido citado por el Neck Pain Task Force como uno de los pocos factores pronósticos para controlar el dolor cervical28.

El ejercicio en el lugar de trabajo puede ser efectivo para proporcionar un alivio terapéutico para la patología cervical y de hombro27. Una revisión sistemática de las intervenciones en el lugar de trabajo para los trastornos musculoesqueléticos constata una fuerte evidencia de que el entrenamiento en resistencia puede prevenir y resolver los síntomas de los trastornos musculoesqueléticos de la extremidad superior, y encuentra una moderada evidencia de los beneficios de los programas de estiramientos33.

Fortalecer la musculatura del muslo (cuádriceps/isquiotibiales) protege la rodilla38. Realizar un programa de estiramiento regular de la musculatura del muslo y de la pierna resulta beneficioso. Una musculatura tensa puede contribuir a problemas de rodilla.

Ejercicios como bicicleta estática, caminar o ejercicios en el agua pueden ser beneficiosos para la protección articular de la extremidad inferior39.

Conclusión

En resumen, muchos cirujanos ortopédicos sufren lesiones laborales durante su carrera y el apoyo institucional para dichas lesiones parece ser inadecuado. El volumen de trabajo perdido como resultado de estas lesiones sugiere que las lesiones laborales tienen implicaciones económicas para el sistema sanitario y sus trabajadores. Una lesión que provoca dolor en el cirujano puede tener consecuencias en el cuidado del paciente. La implementación de un mayor apoyo institucional para estas lesiones es necesaria para ayudar al cirujano a recuperarse de una lesión ocupacional y reducir los costes asociados con una pérdida de productividad de los cirujanos ortopédicos lesionados2.

Es obligación de los servicios de medicina preventiva asegurarse de que los trabajadores tengan un entrenamiento adecuado para desempeñar su trabajo de una manera segura. Sin embargo, aparte del entrenamiento de manejo manual para evitar lesiones de espalda, que muy pocos cirujanos reciben, todavía se espera que los cirujanos ayuden en la transferencia de los pacientes en los quirófanos. En un estudio, el 97% de los cirujanos sentía que eran necesarias mejoras ergonómicas en el quirófano. Existe también la necesidad de equipos de entrenamiento quirúrgico que se tomen el asunto de la ergonomía en el quirófano de una manera más seria. Apenas ninguno de los planes de estudios quirúrgicos docentes enseña a los jóvenes cirujanos ergonomía en cirugía10.

El resultado de los estudios puede estar sesgado puesto que puede obtener una respuesta mayor de los cirujanos que experimentan o que pudieran haber experimentado lesiones y esto puede haber tenido un efecto llamada para los cirujanos en este grupo. Como resultado de esto la verdadera incidencia de dolor que experimentan los cirujanos en relación con la cirugía puede ser inferior. Aun así, los estudios han tenido éxito en resaltar que el problema existe. E incluso si se asume que los que no responden no tiene dolor en absoluto, cerca de la mitad de los cirujanos sufre dolor en relación con el trabajo.

Se espera que se ponga más atención en promover una mejor ergonomía en la cirugía alentando a la industria para que suministre equipos más cómodos de manejar.

Muchos cirujanos continuarán experimentando dolor innecesario mientras operan debido a malas posturas o como resultado del instrumental que usan, a menos que obtengan un adecuado entrenamiento en mejorar sus hábitos de trabajo, y hasta que los departamentos de salud laboral en sus hospitales comiencen a estar más involucrados en la ergonomía en cirugía10.

Puntos clave

  • Los cirujanos ortopédicos representan una destacada porción de la población que se beneficiará al máximo de las mejoras ergonómicas.
  • Se necesita una mayor conciencia de los problemas que rodean a las lesiones y recursos institucionales para prevenir estas lesiones entre los cirujanos ortopédicos.
  • Los progresos ergonómicos pueden ser usados óptimamente para abordar este importante asunto.

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