ORL sin recurrir a
exploraciones
complementarias
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CEIG, Centro de Estudios e Investigación GAES CEIG

Dolores faciales

Dra. Lina Rosique (Murcia)

Se denominan algias craneofaciales a los dolores referidos en la cara y la cabeza. Son frecuentes y debidas a múltiples causas.

La anamnesis y la exploración clínica ORL, oftalmológica y neurológica de la región facial para detectar los puntos desencadenantes de la sensación dolorosa y comprobar la sensibilidad de las distintas áreas craneofaciales, son claves para el diagnóstico.

La sensibilidad de la cara y cabeza depende de los siguientes pares craneales:

  • El nervio trigémino (Vº par craneal) recoge la sensibilidad de la cara, tercio anterior de cuero cabelludo y las cavidades de la cara.
  • Los nervios glosofaríngeo y vago (IXº y Xº pares craneales), inervan la faringe, cara posterior de la laringe y las cavidades del oído.
  • Las tres primeras raíces cervicales, reciben la sensibilidad del tercio posterior del cuero cabelludo, articulaciones y musculatura cervical.

Existen varios tipos de algias cráneofaciales: idiopáticas, secundarias, vasculares y asociadas a otros procesos.

Neuralgias idiopáticas

Se caracterizan por un dolor preciso y localizado en el trayecto de un nervio y desencadenado por una zona gatillo. La duración suele ser breve y cursa en crisis con intervalos libres de dolor. La exploración neurológica es rigurosamente normal.

La neuralgia idiopática del trigémino se localiza en una de las ramas de este par craneal, sobre todo en la rama maxilar (V2). Las crisis de dolor lancinante pueden desencadenarse por la risa o la masticación, de ahí la actitud inmóvil del paciente.

La neuralgia del glosofaríngeo se desencadena por la deglución, el habla y la apertura bucal, pero no por la masticación como ocurría en la neuralgia del trigémino. El punto gatillo se localiza en la base de la lengua o en la amígdala e irradia hacia el ángulo de la mandíbula y el oído.

La neuralgia del nervio intermediario de Wrisberg (portador de la información parasimpática del nervio facial) se presenta como un dolor referido al oído, con zona gatillo en la pared posterior del conducto auditivo externo.

La neuralgia occipital de Arnold es difícil de diagnosticar por su similitud con las jaquecas, migrañas o cefaleas de tipo tensional. Se trata de un dolor paroxístico e intenso, referido en la región occipital con una irradiación superponible a la del nervio occipital mayor de Arnold (C2). Puede asociar sensación de inestabilidad o nauseas.

La neuralgia del nervio vidiano de Sluder cursa con un dolor lancinante y unilateral localizado en la órbita, base de la nariz y/o región de la apófisis mastoidea. Puede irradiarse al cuello o a los hombros y con frecuencia asocia síntomas autonómicos como inflamación de la mucosa nasal, drenaje nasal y lagrimeo.

La neuralgia del nervio laríngeo superior ocasiona dolor cervical unilateral que irradia a mandíbula y oído. Presenta dos puntos gatillos en la membrana tirohioidea y en el seno piriforme.

Neuralgias secundarias

Se caracterizan por presentar un dolor permanente con o sin exacerbaciones, no desencadenado por una zona gatillo y por asociar otros signos neurológicos o alteraciones de los pares craneales.

La neuralgia secundaria del trigémino afecta con frecuencia a las tres ramas de forma simultánea, siendo un dolor presistente entre las crisis y sin puntos gatillo. El examen neurológico confirma la hipoestesia hemifacial, la abolición del reflejo corneal y la atrofia de los músculos masetero y temporal por afectación motora del trigémino.

Según el lugar en que se afecte el nervio trigémino hay que pensar en patología intracraneal (esclerosis múltiple o tumores), del ángulo pontocerebeloso (neurinomas), síndrome de Gradenigo o de la punta del peñasco (V1 + VIº par), síndrome de Raeder (dolor en región del nervio oftálmico + lesión del simpático), síndrome de Tolosa-Hunt (dolor periorbitario por afectación de la pared lateral del seno cavernoso V1, IIIº, IVº y VIº pares carneales), síndrome del seno cavernoso (V1 y VIº par), enfermedades sistémicas (sarcoidosis, lupus y esclerodermia) o lesiones de nervios periféricos por infecciones (lepra, neurosífilis, herpes zóster y VIH) o tumores.

Algias vasculares

La cefalea en racimos o de Horton afecta sobre todo a hombres jóvenes y se caracteriza por un dolor orbitario unilateral e intenso, de unos noventa minutos de duración que aparece a horas fijas. Se asocia en un 80% de los casos a signos vasomotores homolaterales (rinorrea, lagrimeo, rubor conjuntival y edema periorbitario).

Neuralgias asociadas a afecciones orl, oftalmológicas y estomatológicas

Los problemas rinosinusales pueden asociarse a cefalea de tipo pulsátil, malestar general, fiebre y rinorrea mucopurulenta.

Entre las patologías orbitarias destaca el glaucoma agudo (dolor brusco localizado en el ojo e irradiación hemicraneal), alteraciones de la refracción (astigmatismo, miopía, hipermetropía) y de la convergencia que si no se corrigen pueden provocar dolores frontales y oculares.

Los problemas odontológicos más relevantes son las infecciones dentarias, las pulpitis y la periodontitis.

Ante un problema en la región temporal con exploración otológica normal, sospecharemos una otalgia refleja y descartaremos la presencia de patología infecciosa o tumoral faríngea (cavum, amígdala, base de la lengua, seno piriforme). Si la exploración otológica es patológica suele tratarse de una otitis externa, otitis externa maligna (diabéticos o inmunodeprimidos), otitis media aguda, mastoiditis u otras complicaciones.

Los trastornos de la articulación temporomandibular cursan con dolor al masticar y al apretar los dientes, con disminución de la movilidad mandibular o con bruxismo nocturno.

Otro tipo de algias craneales

El dolor de las cefaleas tensionales es de tipo opresivo, bilateral, episódico y con una localización característica que se define “en casco”. No suele presentar nauseas.

Las migrañas son dolores de cabeza recurrentes y periódicos que se presentan en crisis que afectan únicamente a un lado de la cabeza. Asocia nauseas o fotofobia y, a veces, síntomas neurológicos (aura). Suele presentar un pródromo que precede a la cefalea.