ORL

Sin recurrir a exploraciones complementarias

ISBN: 978-84-09-13648-3
Editor: Carlos Escobar Sánchez

Dr. Mustafa Kadiri (Barcelona)

La hemorragia nasal

La hemorragia nasal es una afección frecuente y benigna en la mayoría de ocasiones, siendo raramente grave. Sin embargo suele inquietar al paciente y a su entorno familiar sobre todo cuando es abundante o recidivante.

Para el cálculo de la pérdida de sangre puede confundirnos la impresión del paciente y de la familia, ya que suelen considerarla como “muchísima cantidad”. El médico debe valorar por parámetros clínicos la gravedad o no de la situación. Se deben considerar signos de alarma o gravedad la palidez, hipersudoración, hipotensión y taquicardia.

Podemos considerar:

  1. Hemorragia nasal anterior: cuando la causa del sangrado nasal se localiza en la parte anterior de la fosa nasal. En este caso la sangre fluye por la nariz hacia el exterior. Es el caso más frecuente y casi siempre tiene un carácter benigno.
  2. Hemorragia nasal posterior: la causa del sangrado nasal está en la parte posterior de la fosa nasal y la sangre suele caer hacia la faringe. Es menos frecuente pero más grave.

Existen casos más difíciles de clasificar porque no podemos determinar la localización del sangrado y en función de la posición de la cabeza del paciente el sangrado es en un sentido o en otro.

Conducta a seguir ante un sangrado nasal

  1. Tranquilizar al paciente y a su entorno familiar.
  2. Colocar al paciente en una posición cómoda (semisentado).
  3. “Un buen ojo clínico” nos informará sobre el estado general del paciente, si la hemorragia es banal o grave o si ingresamos o no al paciente.
  4. Introducir unas mechas de algodón impregnadas con una sustancia vasoconstrictora mientras obtenemos la historia clínica.
  5. Mediante la historia clínica podremos averiguar las causas del sangrado nasal así como de la conducta terapeútica a seguir. Ésta debe ser detallada y precisa, consignando los antecedentes patológicos personales, familiares, profesionales y toma de medicaciones. Se tomarán las constantes.
  6. Una vez finalizada la historia clínica se extraen las mechas de algodón de las fosas nasales y con una buena iluminación se intenta localizar la zona sangrante.

Con fines didácticos se clasifican a los pacientes en tres grupos en función de la edad:

  1. NIÑOS.
    Se trata en la mayoría de casos de un sangrado banal.
    Por orden de frecuencia las causas suelen ser:
    • Urgar la nariz con los dedos.
    • Cambios bruscos de temperatura.
    • Exposición al sol.
    • Infecciones de vías respiratorias superiores.
    • Cuerpos extraños.
    • Traumatismos.
    • Cirugía (adenoidectomía, etc).
    Como causas más serias de sangrado citaremos:
    • Discrasias sanguíneas (leucemia)
    • Anomalías de la coagulación (hemofilia, ...)
  2. JÓVENES ADOLESCENTES.
    Además de las causas citadas para los niños, cabe destacar un cuadro de hemorragias de repetición con obstrucción nasal en el que hay que descartar un posible angiofibroma de cavum o del tabique nasal.
  3. ADULTOS.
    Las causas pueden ser múltiples y variadas: desde la más banal (sequedad de mucosa nasal) hasta la más grave (ruptura de la arteria carítida interna en el seno esfenoidal).
    Entre las causas más frecuentes hay que considerar:
    • Hipertensión arterial.
    • Varicosidades de la zona anterior del tabique nasal.
    • Rinitis seca.
    • Traumatismos.
    • Tratamientos con anticoagulantes orales.
    • Perforaciones del tabique nasal.
    • Como causas menos frecuentes:
    • Enfermedades cardiovasculares.
    • Tóxicos (mercurio, cromo, fósforo, cocaina, etc)
    • Síndromes hemorrágicos.
    • Insuficiencia renal.
    • Granulomas malignos (Wegener).
    • Enfermedad de Rendu-Osler.
    • Carencias vitamínicas (C y K).
    • Postcirugía nasal.
    • Tumores.