ORL sin recurrir a
exploraciones
complementarias

ISBN: 978-84-09-13648-3

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CEIG, Centro de Estudios e Investigación GAES CEIG

El prurito de oídos

Dra. María Agustina Sevilla (Murcia)

El prurito ótico es la sensación de comezón del oído o del pabellón auricular. Se trata de un síntoma frecuente de presentación de algunas afecciones otológicas. Así, acompaña generalmente a patologías que se manifiestan por otalgia, pero en ocasiones es el síntoma principal de una enfermedad (otomicosis, dermatitis de contacto, otitis media crónica supurativa, carcinoma del conducto auditivo). Tanto si aparece en procesos típicos como si es de origen idiopático, suele ser difícil de erradicar, por lo que tiende a mantenerse en el tiempo o a reaparecer con frecuencia y ser molesto.

Ante un paciente con prurito de oído, hay que dejar que describa su «picor de oídos». Diferenciaremos si existe dolor, prurito o ambos conjuntamente. Esta matización suele ser fácil, pero en ocasiones resulta difícil para el paciente. Es de utilidad preguntar si tienden a rascarse introduciendo algún instrumento inconscientemente en el oído. Cuando existen picores o sensaciones pruriginosas, los enfermos cuentan que se rascan con frecuencia y que no pueden evitarlo.

El prurito de oídos suele ser un síntoma acompañante de muchos procesos locales o generales y subjetivamente puede empeorar o provocar en el paciente un estado de ansiedad añadido que le impide hacer una vida normal, y un agotamiento en el entorno laboral, sobre todo si el prurito aparece durante el sueño. Yilmaz y colaboradores, tras realizar un estudio sobre los aspectos psicológicos, ansiedad, depresión y tipo de personalidad en pacientes con prurito ótico aislado en el conducto auditivo externo, concluyen que se deben valorar y tener presentes estos aspectos del paciente.

En consecuencia, cuando un paciente consulta por sensación pruriginosa en uno o ambos oídos, debemos basarnos en una orientada y completa anamnesis y una detallada exploración.

Tras la anamnesis, se realizará una completa exploración de todo el conducto auditivo externo y la membrana timpánica, para lo cual es necesaria en ocasiones una delicada limpieza de dicho conducto. Al explorar al paciente, la manipulación del conducto auditivo externo suele ser agradecida por el paciente por la sensación de cierto alivio que nota.

El conducto auditivo protege el oído de las agresiones externas (bacterias, hongos, polvo, etcétera) gracias a la disposición del trago, la estrechez de su diámetro, la presencia de pelos y el pH ácido del cerumen secretado por las glándulas sebáceas. Tuzuner y sus colaboradores encontraron una asociación estadísticamente significativa entre el grado de humedad en la piel del conducto auditivo externo y el prurito ótico aislado de los pacientes.

Demodex folliculorum es un ácaro minúsculo (menor de 0,4 mm) que vive en los poros y folículos del pelo, sobre todo en la cabeza y en las zonas con mayor producción de sebo (cuero cabelludo y dorso). Se observa habitualmente en una proporción de 5 ácaros por cm y se considera patogénico cuando penetra en la dermis y se multiplica. Ding y sus colaboradores estudiaron la secreción ótica de 613 estudiantes y encontraron que el ácaro Demodex estaba presente en un 11.8%, Asimismo, se ha encontrado que la infección por el ácaro es más frecuente en aquellos pacientes con prurito ótico. El equipo de Çevik comprobó en un estudio que hay más incidencia de Demodex en los pacientes con prurito ótico que se habían tratado con corticoides tópicos frente aquellos que no lo hicieron. En dicha investigación no encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los pacientes con y sin prurito ótico aislado. Sin embargo, más recientemente Bilal y colaboradores afirman que el ácaro Demodex se encuentra más frecuentemente en pacientes con prurito ótico (no estadísticamente significativa) y esto se relaciona con la severidad del prurito.

Anamnesis

Como se ha comentado anteriormente, es conveniente dejar que el paciente se exprese con el mayor detalle posible. Además, es preciso interrogar sobre los antecedentes familiares (psoriasis, alergias, enfermedades metabólicas, etcétera), y sobre los antecedentes personales (hábitos higiénico-dietéticos, profesión, enfermedades del sistema inmune, enfermedades metabólicas, eczemas en la lactancia, neurodermatitis, patología de oídos, etcétera).

Durante la anamnesis se ha de establecer una adecuada orientación de las preguntas con objeto de adscribir el prurito a un correcto diagnóstico. En las otitis externas se mezclan las sensaciones de comezón con las puramente álgicas, que son las que habitualmente predominan; a veces, el protagonismo y la intensidad del dolor o del picor varían según el momento evolutivo que atraviesa la enfermedad. En general, los cuadros intensos son muy dolorosos y los más discretos y crónicos producen un molesto y recurrente prurito.

Los eczemas del oído externo, la psoriasis, dermatitis atópicas y las otomicosis se manifiestan habitualmente con prurito, que frecuentemente es el síntoma subjetivo que narra el paciente. La imagen otoscópica es muy sugestiva. y en los eczemas, la identificación de lesiones similares en el resto de la piel de la cara (región ciliar, mejillas, región frontal del nacimiento del pelo) pueden afianzar el diagnostico.

Por otro lado, aunque es más típico que produzcan otodinia u otalgia, los tumores del conducto auditivo y de la rinofaringe, orofaringe o faringolaringe pueden debutar con prurito ótico homolateral.

Las rinitis alérgicas y los catarros de las vías aerodigestivas superiores suelen ocasionar sensación de prurito de oído que coexiste con el picor nasal.

La disfunción de la articulación temporo-mandibular se asocia en un 92% de manifestaciones otológicas. Vasconcelos y colaboradores consideran que el prurito ótico, la otalgia refleja y la sensación de plenitud ótica son las manifestaciones más comunes en los pacientes con disfunción temporo-mandibular.

El prurito de oído suele aparecer en el transcurso de la faringopatía atrófica y se debe interpretar como una parestesia tal y como se comenta en el capítulo correspondiente.

Si la exploración del conducto auditivo externo no muestra lesión en el epitelio, podemos encontrarnos ante la primera manifestación de picor debida a enfermedades alérgicas, exposición a productos químicos o alimentarios, enfermedades metabólicas, neoplasias, patología de oído medio, disfunción tubárica, otitis externas agudas y crónicas y miringitis, entre otras.

Por otro lado, si el conducto auditivo externo presenta lesiones epiteliales (secreción, granulomas, escamas, esfacelaciones, etcétera), hay que descartar la presencia de autolesiones con objetos, tratamientos con antibióticos o entrada de agua en el oído relacionada con baños, entre otros.

Durante la limpieza del conducto auditivo externo, es conveniente tomar una muestra del exudado para el estudio de los posibles gérmenes implicados.

Finalmente, cuando se han descartado todas las posibilidades etiológicas y el picor de oídos persistente es el único síntoma, se debe pensar en una parestesia esencial. Algunos autores han identificado como un cuadro clínico específico el prurito otológico de origen psíquico. En estos casos es importante tranquilizar al paciente y solicitar la colaboración de otro especialista (alergólogo, dermatólogo, internista o psiquiatra).

Bibliografía recomendada:

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  • Bilal N, Kirisci Ö, Özkaya E. Demodex Species Infestation in Patients with Ear Itching and Its Relationship to Itch Severity. Turkiye Parazitol Derg. 2017;41:87-91.
  • Cummmings CW, Haughey BH, Thomas R, Harker LA; Fling P, Robbins T, Schuller D, Richardson MA. Cummings Otolaryngology, 6th Edition . Ed. Elservier; 2014.
  • Suarez Nieto C, Gil-Carcedo LM, Marco Algarra J, Medina JE, Ortega del Alamo P, Trinidad Pinedo J. Tratado de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello. Ed. Médica Panamericana; 2015.
  • Tuzuner A, Akdagli S, Sen T, Demirci S, Tarimci N, Caylan R. An objective analysis of sebum, pH and moisture levels of the external ear canal skin. Am J Otolaryngol. 2015;36:424-8.
  • Vasconcelos BC, Barbosa LM, Barbalho JC, Araújo GM, Melo AR, Santos LA. Ear pruritus: a new otologic finding related to temporomandibular disorder. Gen Dent. 2016;64:39-43.
  • Weisshaar E, Kallen U, Klintworth N, Zenk J. Pruritus, erythema and others. Dermatology of the ear. HNO. 2011;59:301-9.
  • Yilmaz B, Canan F, Sengül E, Özkurt FE, Tuna SF, Yildirim H. Type D personality, anxiety, depression and personality traits in patients with isolated itching of the external auditory canal. J Laryngol Otol. 2016;130:50-5.